ESPARTACO

ESPARTACO

 

           

Después de rodar dos obras maestras como "Atraco perfecto" y "Senderos de gloria", Stanley Kubrick fue requerido por Kirk Douglas, productor ejecutivo de la película y protagonista de la anteriormente citada "Senderos de gloria" para reemplazar a Anthony Mann (por otra parte, un magnífico director, autor de las escenas que transcurren en el campamento de los gladiadores) por desavenencias entre el realizador y la estrella, el joven Kubrick acudió presto a la llamada, y aunque no se trate de una obra auténticamente personal, sí demuestra una capacidad narrativa más allá de la épica que contiene el producto.

            Un esclavo tracio, a punto de ser condenado a muerte por desobediencia al poder romano, es conducido a una escuela de gladiadores, desde allí y tras una sangrienta revuelta se convertirá en el adalid de una insurrección generalizada por parte de los oprimidos. Al tono épico antes aludido se le adhiere en no pocas escenas un marcado carácter lírico con un claro mensaje ideológico salido del espléndido texto de un guionista perseguido por la famosa Caza de Brujas, Dalton Trumbo, y basado en la novela de Howard Fast. La vida en libertad es el anhelo que persigue todo ser humano y este es el tema principal de este film, libertad que puede ser coartada o protegida mediante las diferentes formas organizativas de los estados, formas opuestas de sistematización puestas de manifiesto en los pensamientos políticos de los personajes de Charles Laughton y Laurence Olivier, que realizan aquí otros excelentes trabajos a sumar en su carrera, a su lado, un impresionante plantel de actores, Kirk Douglas, en una de sus interpretaciones más populares, Tony Curtis, Jean Simmons, John Gavin o Peter Ustinov, que conseguiría el Oscar por su simpática actuación.

            Gran trabajo de fotografía del prestigioso Russel Metty para este notable peplum que además de entretener, ofrece al espectador la sana oportunidad de enriquecer y motivar a su intelecto.