EL PEPLUM ITALIANO

EL PEPLUM ITALIANO

 

Sinópsis y fichas técnicas

 

            Peplum (plural: pepla) es un género de películas. El término inglés más común es “sword & sandal film” (película de espada y sandalias), mientras que en alemán sería algo como “Sandalenfilm” o “Römer Film”. La palabra “peplum” es el nombre de la diminuta falda que llevaban los hombres en estas películas.

            La primera hornada de películas sobre el mundo antiguo viene de Italia. En 1908 la casa Ambrosio de Turín lanza su versión "Los últimos días de Pompeya", lo cual no es más que el principio de todo un largo ciclo que contará con titulos punteros en la historia del cine como son el "Quo Vadis?" de 1913 y, sobre todo, la "Cabiria" de 1914. Esta serie de películas constituyeron, junto a los melodramáticos vehículos para lucimiento de las divas de lánguidas y rebuscadas poses, las principales bazas del cine italiano para dominar el mercado hasta que la Primera Guerra Mundial, el cambio de gustos del público y la invasión de Hollywood lo hundieron en una imparable decadencia que no cesó hasta los años treinta, cuando Mussolini se decidió a fomentar la producción fílmica nacional con la creación del Instituto Luce, el Centro Sperimentale di Cinematografia y los gigantescos estudios de Cinecittà. 

            Estas películas hicieron revivir ante el espectador los esplendores de épocas pasadas y dieron forma deslumbrante a una concepción épica de la historia que sólo la literatura podía sugerir, pero también hicieron avanzar al cine como arte multidisciplinario.

            El final de la Gran Guerra encuentra a la industria cinematográfica italiana totalmente exhausta. Los espectáculos históricos y las divas han alcanzado la saturación. Cuenta de ello nos da la pobreza creativa italiana de los años 20 en su empecinamiento en viejas fórmulas sin aportar nada original.

            Tras la Segunda Guerra Mundial, el género volerá a revitalizarse gracias a "Fabiola" (1948), que supuso un esfuerzo colosal para aquellos tiempos. Se convertirá pues el peplum en un género estable en Italia, produciéndose un poco en serie y sin demasiadas inquietudes artísticas (predominio de la cantidad sobre la calidad).

            Aunque en Italia el género estaba plenamente establecido a mediados de los años cincuenta, lo cierto es que con alguna excepciones (el "Ulises" de Mario Camerini, por ejemplo), no se había producido ningún titulo que pudiera competir en taquilla con sus rivales americanos. En 1957 los espectáculos antiguos, que empezaban a estar un poco de capa caída, experimentaron un imprevisto rejuvenecimiento con el rodaje de "Hércules", que renovaba de forma original la temática: en vez de ceñirse a hechos históricos, la película de Francisci se adentra sin reparos en el riquísimo acervo de la mitología griega, dando rienda suelta a la fantasía, el absurdo e incluso al humor. El éxito en casa es más que aceptable, pero lo que realmente convence a los productores y exhibidores es el negocio que hace con la película un empresario norteamericano, Joseph E. Levine, que la compra por 120.000 dólares y apoyado en una astuta campaña publicitaria obtiene en su país unos beneficios de casi 18 millones. 

            Durante la última etapa del cine sobre la Antigüedad (1958-1964), en los estudios romanos el film storico-mitologico se convierte en una auténtica serie B que inunda las carteleras del país. La mayoría de los peplums son dirigidas por artesanos de segundo orden o veteranos próximos a la jubilación. De todas formas, algunos realizadores supieron dar un toque personal a sus obras, algunos tomándoselo (relativamente) en serio, como Pietro Francisci, y otros dándole un matiz más irónico: estos son, sin duda los más interesantes para el crítico, aunque quizá traicionen de alguna manera los principios del peplum. En este grupo destaca, por lo abundante y regular de su producción, Vittorio Cottafavi, que supo afrontar el género con un sentido humorístico y desmitificador que le permitió realizar obras aceptables tanto a nivel popular como intelectual.

            En 1964 el ciclo del peplum está tocando fondo: los productos puestos en circulación son cada vez más pobres de inspiración y, sobre todo, de presupuesto. La puntilla se la da el estreno de "Por un puñado de dólares", con el que Sergio Leone inaugura un nuevo género, el western all'italiana o "spaghetti western", cuyos conceptos visuales y narrativos tienen más de un punto en común con los del peplum.

            Un detalle curioso es que mientras duró la moda del peplum a ningún realizador de categoría le pareció conveniente hacer películas de ambientación antigua. Una vez cerrado el ciclo, Pier Paolo Pasolini presenta una interpretación bastante ortodoxa de la vida de Cristo, "El Evangelio según San Mateo" (1964) a la que seguirán dos ensayos sobre la tragedia griega, "Edipo el hijo de la fortuna" (1967) y "Medea" (1969), y en 1969 Federico Fellini nos ofrece su personal visión de la Roma antigua en su "Satyricon". 

            A partir de 1970 se va a poner de moda una subespecie de la comedia italiana que tiene por finalidad satirizar determinados hechos y personajes de la Roma antigua pero sin ninguna pretensión historicista. Otro elemento de estos seudo-pepla es la presencia de abundantes elementos eróticos. Ciertamente, el peplum nunca había hecho ascos a alguna dosis de erotismo y sensualidad, pero es evidente que este énfasis monotemático no hubiera sido posible sin la liberalización de la censura en los años 70.  

            En la actualidad el peplum puede darse por muerto. El cine sigue siendo tan falso como hace treinta años, pero su aspecto formal se ha hecho cada vez más engañosamente naturalista; el público no soporta gestos estereotipados, vestuario de guardarropía o desplantes heroicos que no relaciona con la sociedad contemporánea, algo que en los años sesenta se aceptaba con mayor naturalidad. Además, el público que va ahora al cine es en su mayoría muy joven y la historia de la Antigua Roma le resulta más fantástica que "La guerra de las galaxias", con el agravante de que no tiene extraterrestres ni efectos especiales. Hablar de peplum hoy es, digámoslo claramente, hacer historia del cine.

     

 

Acceda a las más importante películas del peplum italiano:

HERCULES (1957)

EL COLOSO DE RODAS (1961)

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE POMPEYA (1959)

ANÍBAL (1960)

FABIOLA (1948)

HÉRCULES Y LA REINA DE LIDIA (1959)

LA BATALLA DE MARATÓN (1959)

ULISES (1954)

RÓMULO Y REMO (1960)

LA GUERRA DE TROYA (1961)

CONSTANTINO EL GRANDE (1962)

 

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